Pachamama



Soy muchas. Soy una. Soy la Pachamama.



Yo soy Sedna, la diosa del mar,
la creadora de los inuit del Ártico;
y entre los navajos soy la Mujer Cambiante,
diosa araña de la creación,
madre del Cielo y la Tierra.
Soy la Bisabuela Wakan de los sioux,
la Mujer Bisonte Blanco de los lakotas
y la Mujer del Peyote de los huicholes.
Soy Ixchel, la diosa luna de los mayas
y Tonacayohua, la diosa cielo de los totonacas.
Los mejicas me llamaban Señora de la Falda de Jade
y Señora de la Falda de Serpientes
porque producía la vida,
la muerte cíclica y la regeneración.
En Centroamérica, me han celebrado
bajo el nombre de Flor Emplumada,
la Estrella que humea en el bosque,
patrona del amor, la sexualidad,
los códices y las artes.
En Colombia soy Bauche,
la diosa serpiente creadora.

En la laguna de Iguapé
y en las selvas soy Nunguí,
la fértil diosa que danza
en los campos de yuca
plantados por las mujeres jíbaros.
Los incas me llamaban Pachamama
y me reconocían en mis hijas:
Saramama, Cocamama,
Axomama, Coyamama y Sañumama.
Soy la Mujer Jaguar de los Andes
y la Jaguar Negra del Amazonas.
En las costas del Brasil y del Uruguay
me llaman Iemanjá, la diosa luna que emerge del mar.
Y para los tobas del Chaco paraguayo y argentino soy Aquehua,
la diosa sol que bajó a la tierra
para engendrar a los primeros seres humanos
y regresó al cielo para nutrir la vida.
Soy la Sirena del Paraná
y la Doncella de la Yerba Mate.
Entre los pampas soy la Llorona,
la Luz Mala de los huesos
y la Vieja vestida de Novia.
También he sido la Telesita
y la Difunta Correa.
Entre los araucanos soy el Espíritu del Pehuén,
la Diosa Madre de los mapuches.
Danzo, canto, profetizo y curo con las machis,
únicas sacerdotisas activas de esas tierras.
Y con máscaras sagradas
estuve danzando con las onas y yaganes
de la austral Tierras del Fuego.
Soy Muchas y Soy Una. Soy la Pachamama.

                                                     Analía Bernardo