La debilidad humana


William-Adolphe Bouguereau [Public domain], via Wikimedia Commons





     Desprecio la debilidad de la raza humana, pero no la que aludía Nietzsche, sino aquella en la que el hombre se entrega a los más bajos instintos; a las pasiones más desbocadas; a los impulsos sexuales desenfrenados alimentados por el poder, a partir de los cuales se victimizan a millones de seres; a los instintos agresivos más destructivos de que es capaz el hombre; a su avaricia, su codicia, el odio, la envidia, el hedonismo vulgar; debilidades todas a las que también era esclava la aristocracia nietzscheana, a la cual el pensador atribuía fortaleza, pero a cuyos instintos sucumbieron igualmente para desencadenar los acontecimientos históricos sangrientos que se sucedieron.