Mi silencio


Por alguna razón, jamás he aprendido a relacionarme con los demás, tal y como ellos lo hacen.
Soy una buena oradora, sé manejar grupos humanos, y soy una gran líder. Manejo muy bien el arte de la palabra, y tengo mucha experiencia en ello. Sin embargo soy bastante tímida.
En el encuentro casual, realmente no sé qué decir. En general nada digo, pues el ser humano es ávido de hablar. Al intentar dar alguna respuesta, a modo de feedback, no suelo terminar la idea, por causa de la inevitable interrupción. Comprendo que aquella persona, aprovechando la casualidad del encuentro, busca ponerme en la posición de una gran oreja, y entonces callo. Escucho, sonrío y me voy, sinceramente aburrida. Ojalá con el tiempo olvide qué decir...