El opio del pueblo





Si Dios existe, hace tiempo se olvidó de los pobres;
y la religión, corrompida por dinero y poder,
les cuenta que en el más allá serán los primeros,
a fin de conformarlos y evitar su rebelión.
De ahí que Marx dijera
«La religión es el opio del pueblo»,
de lo que fue tan mal interpretado,
faltando agregar "opio que aprovecha
para vender el capitalismo
a fin de anestesiar el dolor
que padecen los marginados".