Gracias por mi hijo


 


He dado las gracias en silencio, al saber a mi hijo aún pequeño,
 durmiendo muy calentito en su lecho, cuidado por manos amigas,
mientras yo desde temprano cumplía con la difícil tarea
de llevar el alimento.
He dado gracias a la vida, y he llorado muy dentro mío
en nombre de aquel niño
que dormía sentadito en un banquito al lado de su madre,
en pleno invierno, recién amaneciendo,
mientras ésta, con todo su temple, desplegaba su carrito
de caramelos, galletitas y pañuelos para cualquiera
que se dignara a rebuscar monedas en su bolsillo y comprarle algo.
He llorado por la vida misma...
Aún recuerdo cuan afortunada fui al poder mantener
el calor de la morada que construí para mi hijo.
Aún recuerdo mi miedo y mi llanto por aquellos niños y sus madres
que no tuvieron la suerte de levantar un templo
 para proteger a sus tesoros.