De tanto andar conmigo


De tanto andar conmigo
me terminé acostumbrando;
y aprendí que en mi camino,
aunque sola estoy conmigo;
que vale la pena darme abrigo
y junto a mí seguir andando.

De tanto andar conmigo
me terminé perdonando
las culpas, las debilidades,
mis miserias de humano.

De tanto andar conmigo
acabé comprendiendo
que no hay mejor amigo
que quien llevo aquí dentro.

De tanto andar conmigo
terminé por aceptar
que nada daré a esta tierra
que antes a mí no me pueda dar.


 
Valeria Elder