EL PORVENIR DE UNA ILUSIÓN IV



«...¿Cuál es entonces el significado psicológico de las representaciones religiosas...?
...Son enseñanzas, enunciados sobre hechos y constelaciones de la realidad exterior (o interior), que comunican algo que uno mismo no ha descubierto y demandan creencia. Puesto que nos dan información sobre lo que más nos importa e interesa en la vida, se les tiene muy alto aprecio. ...

Sigmund Freud
Por C�sar Blanco from Mexico (Sigmund FreudUploaded by Viejo sabio) [CC-BY-2.0], undefined
...Se presentan como el resultado compendiado de un largo proceso de pensamiento que se basa en la observación, pero sin duda también en el razonamiento...
...Si preguntamos en qué se funda su pretensión de que se las crea, recibimos tres respuestas que se encuentran en asombrosa discordancia recíproca. En primer lugar, merecen fe porque ya nuestros antepasados creyeron en ellas; en segundo, poseemos pruebas que justamente nos son trasmitidas desde esa época antigua, y, en tercero, está completamente prohibido cuestionar tales dogmas. En otros tiempos, semejante osadía aparejaba severísimos castigos, y todavía hoy la sociedad no ve con buenos ojos que se la renueve.
Este tercer punto tiene que suscitarnos por fuerza los más serios reparos. Ahora bien, una prohibición tal no puede tener otra motivación que esta: la sociedad conoce muy bien la fragilidad de los títulos que demanda para sus doctrinas religiosas. Si fuera de otro modo, se apresuraría a ofrecer el material requerido a todo el que quisiese convencerse por sí mismo.
Por eso, con una desconfianza difícil de acallar, pasaremos a examinar los otros dos argumentos. Debemos creer porque nuestros antepasados lo hicieron. Pero ellos eran mucho más ignorantes que nosotros, y creían en cosas que a nosotros nos resultaría imposible admitir hoy. Se insinúa la posibilidad de que las doctrinas religiosas fueran también de esa índole. Las pruebas que nos han legado se consignan en escrituras que a su vez presentan todos los caracteres de lo dudoso. Son contradictorias, han sido retocadas, falseada ...
Llegamos así a este curioso resultado: justamente las comunicaciones de nuestro patrimonio cultural que podrían tener  para  nosotros  el  máximo  valor,   pues    su   misión   es esclarecernos los enigmas del universo y reconciliarnos con las penas de la vida, justamente ellas, decimos, no pueden aducir sino los más débiles testimonios en su favor...
...Si todas las pruebas que se aducen en favor de la credibilidad de las enseñanzas religiosas provienen del pasado, es natural que se escrute en el presente ...
...Ahora es preciso considerar dos intentos que impresionan como un empeño convulsivo por escapar a este problema. Uno, de naturaleza violenta, es antiguo; el otro, sutil y moderno. El primero es el «Credo quia absurdum» del Padre de la Iglesia.

Quiere significar que las doctrinas religiosas se sustraen de las exigencias de la razón, están por encima de ella. Es preciso sentir interiormente  su verdad,  no  hace   falta  aprehenderlas
mediante conceptos. ...Si la verdad de las doctrinas religiosas depende de una vivencia interior que la atestigua, ¿qué hacer con los numerosos seres humanos que nunca han tenido una vivencia tan rara?...Admitamos que alguien, en virtud de un éxtasis que lo conmovió profundamente, haya adquirido el absoluto convencimiento en la realidad objetiva de las doctrinas religiosas. Bien; pero, ¿qué significa esto para otro?
El segundo intento es el de la filosofía del «como si». Señala que en nuestra actividad de pensamiento abundan los supuestos cuyo carácter infundado y aun absurdo discernimos claramente. Se les llama ficciones, pero por múltiples motivos prácticos tenemos que comportarnos «como si» creyéramos en ellas. Semejante argumentación no dista mucho del «Credo quia absurdum». ...Mas por ahora siguen comportándose de muy otra manera, y en épocas pasadas las representaciones religiosas ejercieron el más intenso influjo sobre la humanidad, a pesar de su indiscutible falta de evidencia. He ahí un nuevo problema psicológico. Es preciso preguntar: ¿en dónde radica la fuerza interna de estas doctrinas, a qué circunstancias deben su eficacia independiente de la aceptación racional?»


 
Sigmund Freud. EL PORVENIR DE UNA ILUSIÓN (1927)
(conceptos fundamentales)