A consumirlo todo, todo...




Este afán por consumirlo todo, todo, todo,
sin importar si sirve, si alimenta, si se necesita,
me recuerda un poco a esos pícaros insectos,
un poco más feos que los humanos,
resistentes a cualquier veneno,
con quienes compartimos nuestro hogar
sin quererlo.
Ellos, como cualquier humano que sostiene
el sistema mientras pasea por
los centros comerciales, pululan
por cañerías y cloacas, buscando lo que sea,
pues también lo consumen todo,
incluyendo plásticos, papel o cables, 
                                       
                                                         ...como nosotros.